IA con Criterio

Cómo YO uso la IA en un día normal de trabajo

Y cómo puedes usarla tu

Por Juan Miguel Hernández · · 5 min de lectura

Hola,

En las últimas ediciones te he estado hablado principalmente de datos, de estudios y del panorama general de la IA en el mundo actual. Hoy tenía ganas de hacer algo un poco diferente, quiero contarte algo más concreto y accionable: cómo uso yo la inteligencia artificial en un día normal de trabajo.

No porque mi día tenga nada de especial, sino porque tengo meses diciendo que todo el mundo debería empezar a usar la IA en su día a día, tanto a nivel personal como profesional. Por eso creo que al ver como uso la IA en una jornada real, con sus tareas aburridas y todo, dice más que cualquier estudio sobre lo que significa “saber usarla”.

Así que te llevo conmigo a un día cualquiera.

LO PRIMERO QUE ABRO POR LA MAÑANA

Lo primero que hago cada mañana cuando enciendo el ordenador es abrir dos cosas, casi a la vez: el correo y mi modelo de lenguaje. A estas alturas, me cuesta mucho imaginar cómo trabajar de otra forma.

Empiezo por los correos. Los que son de responder y ya está, los escribo yo, sin darles mucha vuelta. Pero cuando toca uno de esos que requiere estructurar un plan, explicar bien varios detalles o apoyarse en datos, ahí si que no escribo yo solo desde cero. Le paso el contexto a la IA, le explico qué quiero transmitir y a quién, y voy trabajando la respuesta con ella hasta que consigo que exprese exactamente lo que quiero decir. Luego me encargo de revisarlo, cambiar la redacción para ajustarse mejor a mi tono, etc.

No es que la IA escriba por mí y yo copie y pegue. Es que pienso el correo con ella al lado, y eso me ahorra tiempo y me hace llegar a una versión mejor de la que habría escrito solo.

Lo que más me interesa que te lleves de este correo, porque es donde está la diferencia, es lo siguiente.

A lo largo del día tengo que preparar propuestas, analizar datos de ventas y previsiones, montar presentaciones y estructurar planes de acción con los pasos concretos que le toca a cada responsable. Y prácticamente todo eso lo pienso de la mano de la IA.

Le doy todo el contexto que tengo: las tablas de Excel, las presentaciones, los documentos, lo que haga falta. Y a partir de ahí voy desarrollando con ella, pidiéndole borradores, contrastando enfoques, puliendo entregables. La trato como un segundo cerebro que tiene toda mi información delante y con el que puedo pensar en voz alta.

Pero, no dejo que decida por mí. El criterio siempre es mío. La IA me sirve de guía, me ayuda a llegar antes y mejor, me da un punto de partida y me hace ver ángulos que se me habían escapado. La decisión de que es lo que realmente tiene valor, que se presenta y que se descarta la tomo yo.

Esa es la línea principal que separa usarla bien de dejar que te sustituya. La IA hace el trabajo repetible y de fondo. El juicio lo pones tú.

TRES PROMPTS PARA EMPEZAR

Para que esto no se quede en teoría, te quiero compartir tres formas concretas de empezar a pensar con la IA hoy mismo. No son fórmulas mágicas ni prompts rebuscados, son puntos de partida. Ábrelos, adáptalos a lo tuyo y sigue la conversación a partir de su respuesta, que ahí es donde está el valor.

  • El primero, para ordenar el día:

“Te voy a contar todo lo que tengo pendiente esta semana y quiero que me ayudes a ponerlo en orden. Hazme las preguntas que necesites sobre plazos, importancia y esfuerzo antes de proponerme nada. Luego ayúdame a decidir por dónde empezar y por qué.”

  • El segundo, para pensar mejor una decisión o una idea:

“Quiero tomar esta decisión: [explica la situación]. Antes de darme tu opinión, hazme de abogado del diablo. Cuestiona mi planteamiento, señálame los puntos débiles y dime qué se me puede estar escapando.”

  • Y el tercero, para descubrir qué puedes empezar a delegar:

“Este es un resumen de las tareas que hago en una semana normal de trabajo: [descríbelas]. Ayúdame a identificar cuáles podría empezar a hacer con ayuda de una IA, cuáles conviene que siga haciendo yo, y proponme un plan para ir incorporándolas una a una sin agobiarme.”

Fíjate que los tres tienen algo en común: le das contexto y dejas que te haga preguntas antes de responder. Ese pequeño cambio, el de no pedir una respuesta rápida sino abrir una conversación, es justo lo que separa usar la IA de pensar con ella.

Si llegaste hasta aquí y sientes que todo esto suena muy bien pero que tú no sabrías por dónde empezar, quédate con lo más simple: empieza a usarla todos los días, aunque sea para una cosas pequeñas y sin importancia. Lo importante no es acertar a la primera, es coger el hábito y la costumbre de que piense contigo.

Esos tres prompts de arriba son un buen punto de partida, pero no hace falta que cambies tu forma de trabajar de un día para otro. Solo que empieces, con una tarea, hoy.

Verás cómo, cuando le das tu contexto real, la IA deja de ser una herramienta genérica y empieza a hablar de tu trabajo, de tus tareas, de tu día. Ahí es cuando esto empieza a tener sentido de verdad.

Nos vemos la semana que viene.

Juan Miguel Hernández

PromptNGo — IA con Criterio

P.D. Si te fijas, en todo el correo no te he dicho qué herramienta uso. Es a propósito. Da un poco igual cuál abras: lo que cambia el resultado no es la herramienta, es cuánto contexto le das y cuánto criterio pones tú encima. Empieza por ahí.

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