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El Encargo: la instrucción completa a la IA

Un Encargo es una instrucción completa a la IA, construida con criterio profesional explícito, que reúne en una misma pieza quién responde, qué tiene que producir, cómo debe hacerlo y para quién.

Por Juan Miguel Hernández · Revisado el · 7 min de lectura

Llevo tiempo viendo la misma escena. Alguien abre ChatGPT, escribe “hazme una presentación sobre mis servicios”, lee lo que sale y concluye que la herramienta no sirve para su trabajo. Yo creo que la conclusión es razonable y la premisa está mal. Lo que ha recibido es exactamente lo que ha pedido: una presentación genérica sobre unos servicios que la IA no conoce y para un público que nadie le ha descrito, así que ha tenido que adivinar hasta el tono.

A esa forma de pedir la llamo pedido, y a la que funciona la llamo Encargo. Si estás empezando desde cero con la IA, el Encargo es un buen punto de partida, y en esta guía te cuento la diferencia entre los dos, cómo se construye un Encargo, qué errores conviene evitar y cuándo no hace falta.

¿Por qué la IA responde en genérico?

Piensa en un colaborador capaz que acaba de incorporarse y que no sabe nada de ti. Tiene capacidad de sobra y conoce tu sector en abstracto. Le falta contexto: quién eres, para quién trabajas, qué tono usas, qué has probado ya. Si le dices “hazme una presentación”, te va a hacer una presentación correcta y ajena, porque no tiene con qué acertar.

Con la IA pasa lo mismo, con una diferencia que juega a tu favor. Al colaborador nuevo le llevaría semanas absorber ese contexto. A la IA se lo puedes contar en la misma conversación, con todo el detalle que haga falta, y lo usa desde la primera respuesta.

En mi experiencia, la diferencia entre una IA inútil y una IA útil suele estar en quien la instruye, más que en el modelo elegido. Y eso es una buena noticia, porque significa que la parte que decide el resultado está de tu lado del teclado.

¿Qué es exactamente un Encargo?

Un Encargo es una instrucción que lleva dentro cuatro cosas. El rol desde el que tiene que responder la IA. La tarea concreta que tiene que producir. Las instrucciones de forma: tono, longitud, formato, límites. Y el contexto de para quién es el resultado y para qué se va a usar.

Dicho de otra manera, un Encargo es la transmisión completa de tu criterio profesional a alguien que no comparte tu contexto. Tú sabes cómo tiene que ser un buen correo a ese cliente. El Encargo es la forma de contárselo a la IA antes de que empiece.

La palabra importa. Un encargo es lo que le das a un profesional cuando confías en que va a hacerlo bien y quieres que lo haga a tu manera. Lleva implícito que la responsabilidad del resultado empieza en quien encarga.

¿Cómo se construye un Encargo, paso a paso?

El sistema que uso para construirlos se llama 4+1 y tiene su propia guía. Aquí va la versión corta, en cuatro pasos.

  1. Decide quién responde. Un rol concreto, con nivel y sector: “gestor de cuentas senior de una asesoría hipotecaria en España”. El rol fija el vocabulario, el nivel de detalle y lo que se da por supuesto.
  2. Di qué tiene que producir. Una cosa concreta, con nombre: un correo, un guion, una tabla comparativa, cinco titulares. Si estás empezando, mejor pídele una cosa cada vez; más adelante vas a poder encargarle tareas completas de varios pasos, siempre que le digas cuáles son y qué esperas de cada uno.
  3. Fija cómo. Tono, longitud, formato y lo que está prohibido. “Profesional pero cercano, unas 100 palabras, sin ofrecer descuentos.”
  4. Cuenta para quién y para qué. La situación real: a quién va dirigido, qué sabe ya esa persona, qué quieres que pase después de leerlo.

Escrito seguido, eso es un Encargo. Tómate el tiempo que haga falta para responder bien las cuatro preguntas, porque es lo que después te ahorra las rondas de “no, así no”.

Esta tabla resume lo que cambia entre un pedido y un Encargo en las mismas cuatro dimensiones:

Dimensión Pedido Encargo
Quién Nadie; la IA elige un rol neutro Un rol con nivel y sector
Qué “Algo sobre X” Una pieza concreta con nombre
Cómo Sin indicaciones; sale largo y plano Tono, longitud, formato y límites
Para quién Un lector genérico Una persona real con una situación

Un ejemplo: el correo de seguimiento

Te pongo un ejemplo que me invento, pero que yo creo que le suena a cualquiera que haya tenido que escribirle a un cliente. Pongamos que trabajas en una asesoría hipotecaria y tienes que escribir a un cliente que pidió información hace dos semanas y no ha vuelto a dar señales.

El pedido sería este:

Redáctame un correo de seguimiento.

Y el Encargo, este:

Actúa como gestor de cuentas senior de una asesoría hipotecaria en España. Redacta un correo de seguimiento a un cliente que solicitó información hace dos semanas y no ha respondido. Tono profesional pero cercano, de unas 100 palabras, sin ofrecer descuentos. Cierra ofreciendo una llamada de quince minutos sin compromiso.

Con el pedido te llega una plantilla que vas a tener que rehacer casi entera, porque la IA ha tenido que adivinar todo lo que en el Encargo le cuentas. El Encargo te devuelve un correo que ya se parece mucho al que enviarías tú, y si algo no te convence, le dices qué cambiar para que lo ajuste.

¿Qué errores conviene evitar?

Te dejo cuatro fallos que vale la pena tener presentes desde el principio.

  • Pedir dos cosas a la vez sin separarlas. “Hazme el correo y también un resumen para mi jefe.” La IA no sabe qué esperas de cada una y es fácil que las dos salgan flojas, así que al principio pídelas por separado, cada una con su Encargo.
  • Pegar documentos sin explicarlos. Darle todo el contexto que haga falta está bien, aunque sean varias páginas. El fallo es pegarlo sin decirle qué es ni qué tiene que mirar, porque entonces lo trata todo por igual y la respuesta se diluye.
  • Escribir “que quede bien”. Bien no significa nada para quien no te conoce. Hay que decir qué es bien en este caso, por ejemplo que sea corto y que cierre con una sola petición.
  • Olvidar para quién es. Un mismo texto cambia por completo si va a un cliente nuevo o a uno enfadado, y si no se lo dices, la IA se lo tiene que inventar.

¿Cuándo no hace falta un Encargo?

Hay dos casos en los que un Encargo sobra, y conviene decirlo para que la idea no se convierta en un ritual.

Si lo que quieres es una respuesta rápida a una duda, una línea suelta funciona. El Encargo es para cuando lo que te devuelva lo vas a usar y quieres que se acerque todo lo posible a lo que necesitas.

Y si lo que tienes delante es una decisión, más que un Encargo que te devuelva un texto terminado, lo que te hace falta es pensarla con la IA. Le cuentas la situación con todo el contexto que tengas (qué ha pasado, qué has probado ya, qué te preocupa y qué está en juego) y le pides que te encuentre todas las fallas posibles de lo que tienes pensado y que lo debata contigo. La última palabra es tuya, porque eres tú quien conoce a la persona y la situación, pero vas a decidir con mucha más información. En la guía de Carpintería digital cuento cómo distinguir el trabajo que la IA puede hacer por ti del que te conviene pensar con ella.

¿Para quién es esta idea?

Es para quien empieza desde cero con la IA, sea cual sea su sector, y también para quien ya la usa y ha notado que le devuelve cosas que no le sirven. Da igual si le pides correos, informes, propuestas, guiones, memorias, un análisis o lo que sea.

Y no es para quien busca un prompt que copiar y pegar. El Encargo sale de lo que tú sabes de tu trabajo y de la persona para la que es, así que pide pensar antes de escribir, aunque luego lo guardes para reutilizarlo o le pidas a la propia IA que te lo construya con el +1. Si esperas que la herramienta adivine lo que quieres sin contárselo, esta idea te va a parecer trabajo de más. En mi opinión vale la pena, porque lo que sale de ahí lo puedes usar.

Qué hacer hoy

Agarra lo último que le pediste a ChatGPT o a la herramienta que uses. Reescríbelo respondiendo a las cuatro preguntas de arriba, sin añadir nada más, lánzalo en una conversación nueva y compara los dos resultados. Y si el segundo todavía no es lo que querías, no lo corrijas tú a mano: dile a la IA qué falló y que lo vuelva a intentar.

Preguntas frecuentes

Dudas habituales sobre El Encargo

¿Un Encargo es lo mismo que un prompt?

Un prompt es cualquier cosa que le escribes a la IA, incluida una línea suelta. Un Encargo es un prompt construido con criterio: lleva rol, tarea, forma y contexto, que es justo lo que le falta a una línea suelta para que lo que te devuelve te sirva.

¿Cuánto tiene que medir un Encargo?

Lo que haga falta para que alguien capaz, que no te conoce, pudiera hacer la tarea sin preguntarte nada. A veces bastan cuatro líneas y a veces hacen falta varias páginas de contexto, y si la IA las necesita para hacerlo bien, dáselas. Lo que sí conviene es decirle qué es cada cosa que le pegas y qué tiene que mirar de ella.

¿Funciona igual en ChatGPT, Claude y Gemini?

Sí, porque el Encargo describe lo que quieres y cómo lo quieres, y eso no depende de la herramienta. Si cambias de modelo, el mismo Encargo sigue funcionando, y las diferencias de estilo que notes se ajustan en la parte de cómo.

¿Tengo que escribirlo entero cada vez?

No hace falta, porque lo que no cambia de una tarea a otra, como quién eres y cómo escribes, lo puedes guardar una vez en las instrucciones de tu herramienta o en un proyecto, y en cada conversación le cuentas solo lo que cambia. Si la tarea se repite, guarda el Encargo entero y reutilízalo cambiando el contexto de cada caso. La guía del sistema 4+1 explica cómo pedirle a la propia IA que lo construya por ti.

Después de leer

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